Casi da miedo pararse a pensar en lo rápido que se me está pasando este curso. A apenas unas semanas de volver a casa me embargan varias sensaciones contradictorias. Por una parte está el estrés de los exámenes y la entrega de trabajos, que hace que junio sea un mes odioso; pero por otra parte, no quiero que se pase este mes, porque eso significa el regreso, el final de mi erasmus en Amberes, y todo lo que ello conlleva. Para bien o para mal, lo quiera yo o no, el mes de junio se acabará y volveré al seno de la Complu a acabar la carrera.
Entre ratito y ratito de estudio, he estado ojeando las páginas de este blog y me he dado cuenta de que durante los últimos meses he escrito menos, aunque he aumentado el número de fotos. Y es que como leí hace poco en un comentario de otro blog, el ritmo de publicación de un blog y sus contenidos son inversamente proporcionales a lo intensa que sea la vida de quien lo escribe. O lo que es lo mismo, que cuantas más cosas interesantes te pasan, menos tiempo tienes para contarlas. En mi caso la teoría se cumple, porque desde febrero aproximadamente no he parado. El teatro, las escapaditas de fin de semana a Eindhoven, el viaje a Paris, el viaje a Estocolmo, el trabajo en el Agora una vez a la semana, la universidad… y a todo eso hay que añadir una reciente afición a la jardinería.
No estoy hablando de las dos macetas que me regalaron los del grupo de teatro y que desde entonces decoran la repisa de mi ventana, aunque bastante mérito tienen las pobres criaturas, porque yo nunca he tenido demasiada suerte ni paciencia con las plantas. Me sorprende incluso a mí, no solo que sigan vivas después de más de dos meses, sino que además hayan crecido. Pero no me refiero a estas macetas. Lo que pasa es que desde hace algo más de tres meses tengo un tulipán. No lo habí mencionado antes porque no estaba segura de que no se me fuera a mustiar el día menos pensado, porque una no es muy ducha en estas artes de la jardinería, pero pasan las semanas y ahí sigue, más fresco incluso que el primer día. Y claro, estas flores son delicadas y requieren tiempo y cierta dedicación.
Mi regreso a la patria implicará también que me tenga que separar del tulipán. Por eso, y aunque ahora los avances de la técnica permiten el riego y el abono a distancia, intento aprovechar estas semanas para cuidar de mi tulipán, que además me está ayudando a estudiar, a pesar de que sé que, al igual que a todas las flores, lo que le gustaría es estar en el campo disfrutando del sol primaveral.
Pero aún no es momento de lamentaciones, porque, de exámenes o no, todavía estaré algunas semanas mas en estas tierras de Flandes, donde aún me queda guerra por dar.
Hola Marta. Espero que todo te vaya muy bien este mes y a tu regreso. Corta el tallo del tulipán, quédate sólo con la cebolla/raÃz. Guárdala en sitio fresco y oscuro y cuando llegues a Madrid plántala en una maceta un poco grande (23 cm), ó en jardÃn ó donde te apetezca. Ése tulipán saldrá cada año, en Madrid supongo que entre Febrero-Marzo. Yo sólo tengo un tulipán, en el jardÃn delante de mi casa y cada año resucita, es genial. Lo que no entiendo es por qué tu tulipán, ahora en Junio, todavÃa no ha escondido la cabeza. O es que se te han caÃdo las gafas y lo que ves ahà no es un tulipán???????
Me parece que no sólo al tulipán le gustarÃa disfrutar del sol primaveral… Tú dales guerra, que quede constancia de la pica en Flandes.
Si todo sale como espero, vamos a ser vecinas en la Complu
Se acerca la Operación Retorno de Erasmus, y a mucha gente le da pánico volver a casa. Cambiar de nuevo de vida, sobre todo si la experiencia ha sido positiva.
Para muestra, un botón, en el blog de un amigo mÃo que también está de erasmus hay un mensaje con ciertas similitudes a este. Y si no echadle un vistazo al Blog de Juin
Totalmente de acuerdo con la teorÃa sobre los post. Por mi parte no he contado ninguno de los viajes que he hecho este cuatrimestre. Asi que tu también eres de la UCM… somos un batallón!!!
Asà que un tulipán, no sé si estará contento él con la metáfora, pero seguro que lo está contigo. Sigue construyendo. Las emociones del final de Erasmus ns embargan a todos, es una pena/alegrÃa irse/volver. Un placer haberte conocido. Suerte en los exámenes, y en la vida en general vaya.
Desde mi no muy extensa pero sà dilatada experiencia en hortifruticultura y jardinerÃa se me ocurre la siguiente reflexión: cuando uno tiene un tulipán, o una flor en general, lo mejor es cuidarla y disfrutar cuidándola sin pensar demasiado en si sobrevivirá al verano o al invierno. La clorofila, como el amor, es eterna mientras dura.
Bro.
Aprovecha, sal y disfruta de tus últimos momentos Erasmus. Cuando por fin sale el sol por el norte hay que aprovecharlo. Pásalo bien que ya tendrás tiempo de contar cosas en el blog.